Columna

Ver luz después del desastre populista

Por Rubén Cortés

Casi ocurre a la vez:

—Hace una semana, Morena festejó aquí, como si fuera la última Coca Cola del desierto, la presencia de Axel Kicillof, autor del hundimiento de la economía argentina durante 12 años de populismo del matrimonio Kirchner: cursillos, fotos a lo rockstar, cenas, algarabía…

—Ayer, la principal calificadora de riesgo en el mundo, Morgan Stanley Capital International sacó a Argentina de la categoría de “mercado de frontera” en la que la dejó Axel Kicillof y le otorgó el mismo status en el que se encuentra… México: “mercado emergente”.
El exministro de Economía durante el desastroso proceso populista argentino fue alabado aquí como gran gurú de la economía por el senador Martí Batres, el diputado Mario Delgado, la secretaria del Trabajo, Luisa Alcalde y muchas otras estrellas de la 4T.
Sin embargo, ellos gobiernan un país que se encuentra en la categoría económica superior (junto con China, Brasil o Rusia) a la que consiguió su ídolo a su país como genio económico de Cristina Kirchner, quien al irse del gobierno dejó seco al Tesoro del Banco Central.
En cambio, los albarderos aquí de Axel Kicillof y de Cristina Kirchner recibieron del anterior gobierno un fondo de estabilización de más de 250 mil millones de pesos, un país con las mejores calificaciones crediticias en la historia y una economía que hiló 34 trimestres de crecimiento sostenido.
Sin embargo, el regreso de Argentina al mundo real le servirá para volver a atraer el interés de fondos privados, de los cuales se beneficiaba hasta 2009, cuando descendió al “mercado de frontera” porque el kirchnerismo aisló al país y limitó el intercambio de capitales con el exterior.
Hay que apuntar, además, que el retorno argentino al mundo real se debe a que el nuevo gobierno acabó con la práctica del kirchnerismo conocida como “apagón estadístico”, una práctica que hoy en México se conoce como “nosotros tenemos otros datos”.
Durante el populismo, Argentina ocultó a sus ciudadanos y al mundo las cifras reales sobre la economía. Incluso multó a las consultoras privadas que publicaba datos diferentes a los oficiales. El kirchnerismo se alimentó de sus propias mentiras hasta que se las tuvo que comer.
Porque la mentira fue posible mientras los argentinos no se la sintieron en sus bolsillos, en la mesa a la hora de la comida, en la seguridad al pasear por calles… por eso votaron por el empresario de centroderecha Macri, en 2016.
Pero tampoco es que los pajaritos canten y las nubes se levanten: volver a ser “mercado emergente” no tendrá efectos inmediatos en Argentina, que arrastra desde el kirchnerismo huida de capitales y una dura recesión.
Porque el populismo es un huevo de serpiente.