Columna

Vamos perdonándonos

Por Gil Gamés

Gil estaba repantigado en el mullido sillón sin meterse con nadie cuando desbarrancó en una nota de Jannet López Ponce en su periódico MILENIO. El presidente López Obrador le pidió a José Manuel Mireles, subdelegado del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores (Issste) en Michoacán, que se disculpara públicamente por llamar “pirujas” a concubinas de los derechohabientes: “Hoy mismo se lo voy a pedir, y no solo eso sino que haga el compromiso de no hacer esas expresiones, de educarse en esa materia y ‘reconozco que cometí un error y como ser humano lo acepto y me comprometo a nunca jamás volverlo a hacer’, algo así, porque podría yo pedirle la renuncia, pero vamos a que todos nos perdonemos y estemos dispuestos a rectificar”.

¿Un Presidente bueno es mejor que un Presidente que diga: está usted despedido por referirse así a las mujeres? El señor Mireles, que será todo lo que ustedes quieran y manden, se refirió a una mujer como “la nalguita” de sabe qué, quién, como dónde. Mireles es un majadero, un machista impresentable. Les llama pirujas a las mujeres a las cuales les da su regalada gana vivir con quien ellas deseen y “nalguita” a una mujer con iniciativa política.

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