Columna

¡REGALAN LA SEP A LA TELE!

Uno de los mayores escándalos en torno a la victoria electoral de Enrique Peña –en julio de 2012–, lo montaron los hombres de Andrés Manuel López Obrador.

Antes, durante y después de la campaña de Peña –sobre todo en el cierre, en el Estadio Azteca–, los lopistas emprendieron una feroz campaña para hacer creer que Televisa construyó la campaña y la presidencia de Peña Nieto.

Se trató de un maniqueísmo masivo, tanto en redes como digitales; entre escribidores a sueldo y hasta aparecieron libros sobre el tema. La narrativa fue la misma en todos los frentes; Televisa construyó y llevó al poder a Peña Nieto. El cuento se lo tragaron muchos incautos.

Años antes –cuando la dizque izquierda mexicana aún no se convertía en copia del PRI–, el maniqueísmo ya le acreditaba a Televisa y a Azteca la perturbación idiota de la sociedad mexicana.

La televisión, en general, era catalogada como “caja idiota” que –según esa izquierda–, servía para mantener bajo control la voluntad de los mexicanos, en tanto que se insistía en la pertenencia partidista de Televisa.

Es decir, cuando querían descalificar a la más influyente televisora, los próceres de la izquierda y sus medios afines recordaban que “El Tigre” Azcárraga se declaró “soldado del PRI”, lo cual era catalogado como el mayor pecado capital de aquel tiempo.

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