Columna

Quién está feliz con el desabasto de gasolina

Debió haber sido un inicio de sexenio de susto para Carlos Romero Deschamps. Símbolo de la corrupción priista, la llegada al poder del presidente Andrés Manuel López Obrador y su promesa de democratizar los sindicatos seguramente lo tenía bastante preocupado. Romero Deschamps ha encabezado desde tiempos de Carlos Salinas de Gortari, y gracias a él, el poderoso sindicato petrolero.

Pero bien dicen que las penas con pan son menos. Y si algo no va a faltar a la mesa de ese sindicato es pan: Carlos Romero Deschamps y su incondicional Ricardo Aldana, varias veces legisladores del PRI, controlan a través del sindicato el jugoso negocio de las pipas de Pemex. Esas que son blancas, grandotas, con el logotipo de Pemex, todas esas son del sindicato. Y con la decisión del presidente AMLO de cerrar los ductos, cuando circulan por las calles las pipas levantan más miradas y suspiros que un(a) modelo con ropa entallada.

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