Columna

PAN: refundación o despedida

Este fin de semana, el PAN definirá buena parte de su destino político e, incluso, el del futuro sistema de partidos del país. El Consejo Nacional establecerá con quiénes, cómo y de qué manera procesará Acción Nacional la elección de una nueva dirigencia nacional luego del estruendoso fracaso de la estrategia seguida en la pasada campaña electoral. El PAN tuvo los peores resultados electorales desde los años 80, pero, además, concluyó la campaña dividido, con rupturas profundas, con muchos de sus principales personajes fuera del partido y desdibujado política e ideológicamente.

Lo que mejor demuestra el nivel de la crisis interna, en la que lo ha sumido su actual dirigencia, es que ha tenido que pasar un mes y medio desde los comicios para que se convoque una reunión, ya no hablemos del Consejo Nacional, siquiera de sus principales cuadros y gobernantes (el PRI, en 15 días, ya había modificado dirigencia, designado sus coordinadores y establecido, aunque sea en grandes trazos, la línea a seguir); el candidato presidencial, Ricardo Anaya, no ha aparecido públicamente, se espera que rinda cuentas ante el Consejo. Los gobernadores, la mayoría de los cuales mantuvieron durante toda la campaña la distancia con Anaya y el Frente (porque sencillamente no fueron tomados en cuenta para las decisiones partidarias y las candidaturas), quieren, con toda razón, tener un papel protagónico en las decisiones futuras, pero la dirigencia sigue ignorándolos.

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