Columna

Nos quería chantajear Trump

El gobierno norteamericano ha desarrollado una estrategia que pretende arrinconar a México y Canadá a aceptar las condiciones que EU quiere imponernos en la renegociación del TLCAN.

En buen castellano, se puede calificar como un chantaje. Y, el gobierno mexicano, a través del secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, ha hecho muy bien en rechazarlo.

El argumento es que como ya se está acabando el tiempo para que el Congreso pueda ratificar el acuerdo al que se llegue en la renegociación, entonces, o se acepta lo que propone EU o no hay acuerdo.

Para apuntalar el argumento, Paul Ryan, jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, estableció la fecha fatal del 17 de mayo, como límite para recibir la notificación de que se alcanzó un acuerdo en principio.

El argumento de Ryan tiene una dosis de razón, pero sigue formando parte del chantaje. El proceso legislativo en EU para aprobar y ratificar un tratado es engorroso. Sin embargo, aun con esa circunstancia habría todavía margen para que, en algún momento de mayo, se notificara al Congreso de que se obtuvo un acuerdo en principio y pudiera ser ratificado en diciembre.

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