Columna

¡NO HAY CONGRUENCIA, PRESIDENTE!

Resulta difícil no aplaudir el discurso leído por Andrés Manuel López Obrador, luego que el Tribunal Electoral lo declaró Presidente electo.

Un discurso esperanzador para la democracia, que lo mismo elogia el nivel de la cultura democrática que exalta la fortaleza social para rechazar flagelos como la violencia y el crimen.

Sin embargo, el discurso impecable se desmorona al confrontarlo con la realidad. ¿Por qué? Porque no resiste la prueba de la congruencia. ¿Lo dudan?

1.- Todos los medios –prensa, radio, televisión y digitales–, coincidieron en que el mensaje central fue que el Ejecutivo “no será más el poder de los poderes ni buscará someter a los otros”. ¿De verdad, Presidente electo? ¿No son una grosera intromisión a la división de poderes y al pacto federal los delegados especiales a los gobiernos estatales?, ¿No trata de controlar a los gobernadores? La promesa no pasa la prueba de la congruencia.

2.- El Presidente electo homenajeó al pueblo de México por su cultura democrática. Sin embargo, la lección es a su gobierno, Presidente. ¿Por qué? Porque usted nunca ha reconocido una derrota, solo acepta la democracia cuando gana. Cuando pierde “es fraude” o manda al diablo las instituciones.

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