Columna

No disparen, soy periodista

Por Raymundo Riva Palacio

La violencia retórica de las mañaneras contra medios y periodistas ha sembrado el mal ejemplo. Fuera el diálogo, bienvenida la descalificación artera e impune. La soberbia del poder es lo que marca la hora política de estos tiempos agrios y oscuros, donde las normas se están desvaneciendo rápidamente en muchos campos. Entre los empoderados y los oportunistas, definidos por la falta de recursos dialécticos para discutir, replicar y defenderse –legítimo derecho de cualquier servidor público–, funcionarios de diferentes niveles se han sumado a la ola: si el Presidente saca la cimitarra para cortar cabezas por las mañanas y encabeza el Comité de Salud de Robespierre, ¿por qué no seguir su ejemplo?

Seguir leyendo…