Columna

Nadie quiere jugar en el Morelia

Usted no está leyendo una columna deportiva. Lo que se dijo el pasado miércoles en la sala de prensa del estadio Morelos, en Morelia, Michoacán, trasciende la cancha.

El presidente del equipo, Álvaro Dávila, se presentó ante los medios locales para tratar de dar explicaciones sobre el mal paso en el torneo y reducir el enojo de la ación por la venta de jugadores clave. Y ahí, soltó un par de bombas al explicar por qué no llegaron refuerzos:

“Nuestros jugadores, más de la mitad, han recibido llamadas de extorsión y de algún otro tipo de circunstancias”. A esto, Dávila sumó que un central del futbol europeo y un delantero del futbol paraguayo, quienes estaban prácticamente amarrados para incorporarse al Morelia, no quisieron llegar al equipo tras enterarse del desabasto de gasolina y los bloqueos a las vías del tren por parte de la CNTE.

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