Columna

Muerte entre la bruma

Por Carlos Loret de Mola

Todo desapareció: los volcanes, las nubes, los edificios, el propio gobierno de la capital. Lo que no desapareció fueron la sangre y la inseguridad

El lunes pasado, 13 de mayo de 2019, la CDMX ardió. Todo comenzó con 395 incendios reportados en zonas de la capital mexicana, y en territorios forestales de Hidalgo, Morelos y el Estado de México.

Como se sabe, la suma de estos siniestros desató niveles de contaminación inusuales, por la presencia de partículas menores a 2.5 micras (PM 2.5), las más letales para salud, pues se alojan en los alveolos y llegan a ingresar en el torrente sanguíneo.

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