Columna

Meade, el candidato del PRI

No pocos líderes y dirigentes del PRI dicen que el presidente Peña Nieto “engaña con la verdad”.

¿Por qué?

Porque suponen que desde el cambio de estatutos del PRI —que permite postular a un simpatizante como candidato presidencial—, preparó el terreno para ungir a José Antonio Meade como aspirante “tricolor” a 2018.

Para explicar el “fenómeno Meade” otros prefieren recordar el viejo refranero popular: “Si tiene pico de pato, patas de pato, grazna como pato y es palmípedo, entonces es un pato…”, y rematan con un lacónico: “Entonces el bueno es PepeToño Meade”.

Y no faltan los que a partir de la lógica política elemental explican el “fenómeno Meade” en sentido contrario. Es decir, suponen que si el candidato del PRI pudiera ser otro distinto al titular de Hacienda, “el Presidente ya debió parar la cargada a favor de Meade”.

Y la razón del señalamiento es de estricto sentido común: “Hoy, con la cargada desatada a favor de Pepe Toño Meade, será más complicado, difícil, complejo y hasta más costoso, sembrar en el ánimo colectivo a otro candidato presidencial distinto a Meade”.

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