Columna

Más allá de las elecciones

Insisto: la vida es una bicicleta. Si dejas de pedalear, te caes. Florestán

El país ha sido tomado por el proceso electoral, suave, lenta, inexorablemente, desde el pasado 8 de septiembre hasta llegar al actual momento de crispación y polarización que vivimos hoy a 16 días de las mayores elecciones que se han vivido en México.

Pero eso no quiere decir que el mundo se haya detenido, sigue girando en su propio eje, aunque aquí lo hayamos ignorado. Si hacemos un recuento de lo que no hemos registrado, debo apuntar en primerísimo lugar el desastre de la Cumbre del G7, donde Donald Trump rompió con los otros seis, como había sido disruptivo en el G20, la OTAN y con el acuerdo climático de París. En Montreal, chocó con el premier Justin Trudeau, al que amenazó con una guerra comercial y lo descalificó en lo personal mientras volaba a Singapur a abrazarse con el dictador norcoreano Kim, mientras que Angela Merkel se agrupaba con los europeos para contraatacar a Trump y forjar un frente unido.

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