Columna

Mal tiempo y buenas caras

En pocas ocasiones en la historia económica del país había existido un contraste tan grande entre percepción y realidad.

La semana pasada le referí en este espacio que el índice de confianza del consumidor llegó en el mes de enero a su nivel más elevado en casi 18 años.

La lógica diría que, ante esa circunstancia, el consumo se habría ido para arriba gracias al optimismo de la gente.

Pues no. Una primera aproximación a los todavía escasos datos de enero revela una economía en la que las compras se han contenido y la actividad económica se ha desacelerado considerablemente.

Buen ánimo, pero escaso bolsillo, como quien dice.

Un dato que parecía esperanzador es que, tras 19 meses, en enero las ventas de autos crecieron, poco, pero habían crecido finalmente.

Lamentablemente es un asunto de registro, del modo de reportar de una de las empresas que más venden: General Motors, que dio a conocer un alza de 106 por ciento en sus ventas, lo que evidentemente tiene que ver con un comparativo que no es homogéneo y no con un crecimiento real de esas dimensiones.

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