Columna

López Obrador debe regresar al Congreso

Las medallas también son herencia del pasado Florestán

El uno de septiembre de 2005, hace 14 años, fue la última vez que un presidente de la República, Vicente Fox, pudo leer su informe de gobierno y entregar sus anexos a la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

Al año siguiente, uno de septiembre de 2006, Fox llegó a San Lázaro y ya no pudo entregar y ni leer su sexto y último informe de gobierno. Una comisión de diputados le impidió el paso al salón de plenos, en el enorme vestíbulo donde quedó entre sorprendido e incrédulo, con sus anexos e informe en las manos.

Hay una versión de que Fox ya sabía, pero nunca se confirmó. Pero pudo más la oposición encabezada por PRD y PRI, y se acabó lo que ellos mismos llamaban Día del Presidente, cuando siempre debió ser el Día del Congreso, que jamás pudo o quiso reivindicar ante aquellas presidencias imperiales del siglo 20.

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