Columna

Las promesas

No hay gobierno sin promesas. Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leía sus periódicos. En conferencia de prensa después del desayuno que sostuvo con los miembros de la Concamin, el virtual presidente electo Liópez habló de la necesidad de reactivar la economía: “Tenemos que salir del estancamiento económico y esto se logra con el esfuerzo conjunto. Se requiere participación del sector público, privado y social”. Si Gil entendió algo, cosa improbable,dentro de tres años, después de 2021, bajarán los precios de los energéticos: “No habrá gasolinazo, más que el crecimiento de la inflación, y después de tres años, que tengamos producción de gasolina, bajarán los precios”. No es la gran noticia, para qué más que la verdad, pero en fon.

El presidente Liópez asegura que en su sexenio el crecimiento económico será de 4 por ciento anual. Sus palabras en el oído del dios de las economías. En resumen, según una nota de Leticia Hernández de su periódico El Financiero: crecimiento de 4, no más impuestos, cero gasolinazos, no más incrementos súbitos en el gas y la electricidad, así como el rescate del sector energético. ¿Cómo la ven?, dicho esto sin la menor intención de un albur promisorio.

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