Columna

La mejor mujer en el peor momento

En México solemos cometer el error de evaluar a los embajadores extranjeros como si fueran funcionarios públicos mexicanos. Se espera de ellos que estén de nuestro lado cuando en realidad les pagan por defender los intereses de sus países. Roberta Jacobson logró sortear los dos exámenes.

Llegó en mayo de 2016 y se va dos años después. Fue enviada por Barack Obama y, contra todo pronóstico, se quedó el primer año de Trump y un poco más. Mostró una faceta inédita en un embajador americano: interesada en la cultura mexicana, su historia, su gastronomía, sus tradiciones. Una mujer cálida y amigable que apostó por el México diverso e incluyente, que no tuvo miedo de exhibir sus posturas sobre temas fundacionales.

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