Columna

La corte, el último dique

Y ayer fue otro día. Florestán

Una de las preocupaciones ante la fuerza legítima con la que Andrés Manuel López Obrador iniciará su gobierno el 1 de diciembre es la de los contrapesos que solo dan, a nivel público, la división de poderes y los organismos autónomos, y a nivel privado las cúpulas empresariales, los medios y las organizaciones de la sociedad civil.

El nuevo Presidente tendrá con los suyos, aliados y los que se le sumen, una mayoría calificada en el Congreso que no será contrapeso, la oposición ha sido reducida a sus mínimas expresiones históricas, y a la hora de votar, mayoría es mayoría, y ésta es para ejercerla en apoyo de programas de gobierno, como ocurre en las democracias. Pensar otra cosa es no querer ver una realidad legítima porque 53 por ciento de los votantes así lo decidieron.

Seguir leyendo…