Columna

Gobiernos de PAN y PRD rechazan a Anaya

El día de su registro como candidato presidencial —el pasado domingo 11 de marzo— Ricardo Anaya entendió que no es un invento la debacle de su candidatura. ¿Por qué?

Porque el rechazo de los suyos está a la vista de todos. Solo seis —de 16 gobernadores de PAN y PRD— acudieron al registro de Anaya ante el INE. ¿Y eso qué significa?

Pequeño detalle. Quiere decir que 10 de los gobernadores azules y amarillos “dejaron colgado de la brocha” a Ricardo Anaya; no asistieron al emblemático acto de postulación. ¿Y por qué se ausentaron?

Cualquiera que entienda la simbología de los mensajes políticos  descubrirá con facilidad que si un candidato presidencial tiene reales posibilidades de triunfo, ningún político —desde un humilde alcalde hasta un poderoso gobernador, pasando por diputados y senadores— se atrevería  a desdeñar el evento del futuro presidente; el registro ante la autoridad electoral.

Y es que la zalamería, el elogio sin límite, el saludo personal y el “respaldo cariñoso” se expresan de manera abierta, clara y entusiasta solo en eventos públicos como el registro. “¡Hermano, cuentas conmigo!”, suelen decir. Y es en público donde luce y son rentables el abrazo, el apapacho, la felicitación y, sobre todo, la incondicionalidad.

Por eso las preguntas. ¿Por qué 10 de 16 gobernadores azules y amarillos no acudieron al evento? ¿Será que a esos 10 mandatarios estatales no les importa estrechar la mano del futuro presidente? ¿Acaso un tercio de gobernadores estatales sufren de miopía para no ver y no entender que Anaya es la versión moderna del mesías prometido?

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