Columna

Flores negras

En la caja del mago entró un representante de la mafia del poder y salió un defensor de hueso colorado de ‘Liópez’; gran acto de magia. ¿Y todos los insultos que intercambiaron? ¿Y las difamaciones a Felipe Calderón?

Sin mayor preángulo (así se dice), Gil tira su piedra al charco de la vida pública. Entrevistado por su periódico La Razón, el flamante asesor de Liópez en materia electoral y feliz candidato plurinominal al Senado, Germán Martínez, le ha dicho a Eunice Albarrán que defenderá con todo el triunfo de Liópez el próximo 1 de julio, que “ganará holgado y de calle”. Martínez se ha puesto sentencioso: “Ahora entiendo con toda claridad que no hay adversarios para siempre”. Gilga se suma a la carrera de las sentencias: los cínicos son la pimienta de la sopa política. Martínez recuerda y vaticina: voy a defender el triunfo de López Obrador. Cuando he defendido los triunfos presidenciales he ganado los dos. Fui representante y abogado de Vicente Fox y de Felipe Calderón y ahora voy a ser el representante del triunfo de Andrés Manuel. En la caja del mago entró un representante de la mafia del poder y salió un defensor de hueso colorado de Liópez. Gran acto de magia. ¿Y todos los insultos que intercambiaron? ¿Y las difamaciones a Felipe Calderón? Se sabe: al viento se lo llevan las palabras. ¿Cómo era? Oigan esto por piedad, y si tienen un Tafil, compártanlo con Gamés, que con un cuartito tiene: “El PAN tiene que refundarse y remotivarse, encontrar nuevos motivos porque se atoró y no hizo como L(i)ópez Obrador: encabezar las causas populares y darle esperanza donde hay indignación; dar esperanza donde hay desconsuelo, dar esperanza donde hay miseria”. Poetry! Gil quiere participar: dar optimismo donde hay pesimismo; dar ilusión donde hay desdicha; dar conocimiento donde hay ignorancia; dar demagogia donde no hay palabras, en fon.