Columna

El sexenio de AMLO ya inició

¿Qué le estaría pasando a Enrique Peña Nieto si hubiera anunciado que recibiría a cuatro enviados de Donald Trump en Los Pinos y que no abordaría el tema del muro porque es una “visita de cortesía” y no quiere incomodar a los huéspedes? ¿Qué se estaría diciendo desde la oposición, desde la opinión pública, cómo estarían ardiendo las redes sociales si detectaran que entre los temas en la agenda no hubiera aparecido el asunto de la separación de las familias en la frontera y el destino de los niños migrantes arrancados de los brazos de sus padres y enjaulados después?

A Andrés Manuel López Obrador le da para eso y más. Con su futuro canciller, Marcelo Ebrard, anunció la agenda de la reunión entre el virtual presidente electo y los cuatro enviados de élite del gobierno de Donald Trump: ni muro ni familias separadas. Y no pasa nada. La fuerza electoral que respalda al próximo primer mandatario, su capital político, le ofrecen un manto protector. Pero ese “bono democrático” es un recurso no renovable y lo tiene que administrar. De entrada, porque el sexenio de López Obrador ya inició: el vacío de la administración Peña Nieto y el trepidante inicio de la transición hacen que toda la atención pública se concentre en el vencedor de la contienda. AMLO se ha apoderado de la conversación desde la noche del domingo 1 de julio. Sin tener aún las herramientas del gobierno en sus manos, debe estar atento de no tener que empezar a pagar los costos políticos ni desperdiciar su popularidad.

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