Columna

El Sapo, ¿nuevo liderazgo en CJNG?

Por Jorge Fernández Meléndez

Quienes terminan ganando en este río revuelto vuelven a ser las estructuras criminales, que, ajenas a cualquier discurso de pacificación, aprovechan los vacíos y migran sus centros de gravedad hacia liderazgos alternos, emergentes o diversos

Sólo era una cuestión de tiempo. Con los militares atendiendo más frentes que nunca, desde el robo de hidrocarburos al blindaje de las fronteras, desde la construcción del aeropuerto al creciente control de las aduanas, del aporte de efectivos para la constitución de la Guardia Nacional a la operación de los viveros, y con los marinos combatiendo el sargazo, con una estrategia de seguridad poco clara, los resultados de la lucha contra el narcotráfico tenían que comenzar a ser negativos y así, como decíamos ayer, se le permitió a Trump abrir un nuevo frente para presionar a México.

Debemos insistir en un punto: como ha sucedido con las fronteras y la migración, retomar con seriedad la lucha contra el narcotráfico no debe ser consecuencia de las presiones de Trump, sino de nuestras propias exigencias internas. Los números de ejecuciones, la pérdida de control en varias zonas del país, el incremento del secuestro, el robo y la extorsión indican que la política de seguridad se debe volver a concentrar en combatir a los delincuentes, los comunes y los organizados, más allá de darles continuidad a programas sociales positivos y que deberán tener éxito en el largo o mediano plazo, pero el prerrequisito para ello es que la seguridad cotidiana se garantice al mismo tiempo que se rompen las grandes estructuras del crimen organizado.

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