Columna

El salario del miedo

Buena noticia. Como en aquel anuncio de una pluma atómica, los nuevos gobernantes no saben fallar. El Presidente no nos fallará; la nueva jefa de Gobierno, no nos fallará. Nadie fallará. Está bien saberlo, aunque, el error muchas veces no es una decisión personal: bien este es el momento en el cual fallaré; listo, he fallado, muajajá. Esa idea, piensa Gil (ya empezamos con las jactancias) encierra un voluntarismo impreshionanti. Con el poder de mis deseos lograré que las cosas del gobierno salgan bien. Quienes gobernaron antes que nosotros quisieron que todo saliera mal: vamos a gobernar y queremos que todo salga mal. Triunfamos, todo se ha ido a la mierda. ¡Bravoo! ¡Somos geniales! Sería mejordecir: lo haremos mejor que quienes gobernaron antes, nuestros planes son mejores, somos más honestos, en fon. No nos engañemos, la voluntad no siempre es la fórmula secreta, de hecho a veces no sirve para maldita la cosa.

Como en lo que hace la mano hace la tras, Claudia Sheinbaum dijo: no les fallaré. Por si fuera poco, la jefa de Gobierno ha decretado la desaparición del Cuerpo de Granaderos dada su actuación en el oscuro año represivo de 1968. Oh. Gran sentido de la oportunidad. ¡Bravo viva! Luchamos 50 años por esta exigencias y al fin lo hemos logrado. ¡Hip, hip, hurraa! En fon. De paso, la jefa de Gobierno pudo hacer la crítica de uno de los colaboradores cercanos del presidente Día Ordaz: Porfirio Muñoz Ledo. Oh, sí. Lo que es parejo no es chipotudo.

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