Columna

El olvido de Dios

Por Héctor de Mauleón

Militares acompañados por perros de orejas aguzadas buscan fosas clandestinas en lo que, hasta hace unos días, fue el penal de Topo Chico, uno de los peores, de los más temibles de México. Se escuchan ladridos y golpes de marro contra el concreto.

El penal fue fundado en 1943. A lo largo de 76 años desinflaron por sus celdas más de 300 mil personas. Huele a podredumbre y caminar entre sus celdas abandonadas provoca una sensación de opresión.

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