Columna

El golpe a la “honestidad valiente”

El golpe de Ricardo Anaya al representante de la “honestidad valiente” fue duro, directo, pero quién sabe si efectivo. Al Peje todo se le resbala. Nada lo ha movido, hasta ahora, del primer lugar en las encuestas sobre preferencias electorales de cara, a la ya cercanísima, elección presidencial.

Y sin embargo, el abanderado del Frente dejó al descubierto que, cuando fue jefe de gobierno, López Obrador hizo asignaciones directas de obra por 170 millones de pesos. Son contratos ligados a la construcción de los llamados “segundos pisos” que se otorgaron a uno de sus contratistas consentidos: José María Riobóo Martín.

—¿No es cierto Andrés?—, preguntó Ricardo ante las cámaras.

—No tiene sentido lo que planteas. Te digo que no. Yo no soy corrupto—, respondió el tabasqueño.

  • Más allá del tamaño del impacto en la audiencia del tercer y último debate entre presidenciables, la incomodidad manifiesta de El Peje nos llevó a hacer preguntas que a sus seguidores incomodan.

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