Columna

El desmantelamiento de la Policía Federal

Por Jorge Fernández Meléndez

• La PF, sin fuerzas estatales y municipales bien preparadas y sin mandos unificados, no podía enfrentar el compromiso asumido como tampoco lo podrá hacer la Guardia Nacional si no se opera en esos ámbitos.

No estoy en contra, lo hemos dicho mil veces, de la creación de la Guardia Nacional, tampoco de que la misma tenga una estructura y buena parte de sus mandos originados en el ámbito militar. Pero no tiene sentido desaparecer de la peor forma una institución de seguridad como la
Policía Federal, cuando la otra, la Guardia Nacional, no termina de nacer, menos aún cuando, ante la evidente falta de seguridad en todo el país, con atribuciones diferenciadas, ambos hubieran podido seguir funcionando simultáneamente.

La historia de la Policía Federal no es muy diferente a la que ahora inicia la Guardia Nacional. Comienza en el gobierno de Ernesto Zedillo con la integración en una sola institución de la Policía Federal de Caminos y de soldados y marinos que pasaron “comisionados”, a lo que sería la Policía Federal Preventiva, que era un cuerpo auxiliar de seguridad perteneciente a la Secretaría de Gobernación.