Columna

Coronavirus

Por Gil Gamés

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil sentía en la garganta unos harapos en quemazones. Esto ocasionaba toses y las toses, dolores. Mientras esto ocurría, una nota de MILENIO Digital informaba que “la primera noticia de un nuevo coronavirus, que se cree se originó en Wuhan, China, a principios de año. Bastó poco tiempo para que el 11 de enero se informara sobre la primera muerte ocasionada por el misterioso virus que, según análisis, podría tratarse de un coronavirus potencialmente similar al causante del Síndrome Respiratorio Agudo Grave o SARS que se desató en el sur de China hace ya 18 años y que mató a 8 mil personas en todo el mundo”.

Gil sintió muy feo. Las epidemias le dan miedo a Gamés. El brote ya ocasionó la muerte de 17 personas en China, 444 más están contagiadas en el gigante asiático y ya se registró el primer caso en Estados Unidos, una persona imprudente que viajó desde China y fue diagnosticada en Seattle. Gilga meditó: el género humano desaparecerá un día por una tremenda pandemia o pandomia, o como se diga, pero no se asusten, será tan rápido que ni cuentan nos daremos que estamos desapareciendo. Gil es un hombre optimista.

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