Columna

Candidato sustituto, misma operación, misma mano

Sus fortalezas son las mías.
Florestán

El miércoles le contaba a usted la similitud, calca, de la campaña que a partir de 1994 inició Manuel Camacho Solís, con su operador Marcelo Ebrard, contra la candidatura presidencial priista de Luis Donaldo Colosio, que nunca reconoció, bueno, sí, en la víspera de su asesinato, la tarde del miércoles 23 de marzo de 1994.

Todo comenzó a develarse el jueves 25 de noviembre de 1993, cuando en Ciudad Obregón, Sonora, tierra de Colosio, que lo acompañaba como secretario de Desarrollo Social, en un mitin nocturno Carlos Salinas, que había llevado su candidatura de la mano, dejó ver que él sería el candidato, como se confirmó al día siguiente, viernes 25 en una reunión que le organizó en Aguascalientes con gobernadores, empresarios, legisladores, líderes sindicales, donde le dejó el espacio para presentar un plan de gobierno.

El sábado 27 regresó a Los Pinos, donde tenía citado a Colosio para confirmarle que sería candidato y que se anunciaría al día siguiente, domingo 28.

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