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Adiós al TLC

Nos ha ido de la patada: la llegada de Trump ha sido una tormenta de amenazas que empiezan a cumplirse, la naturaleza se ha ensañado y entramos a un año electoral con más líos que un matrimonio en su última estación… y México con problemas grandes y políticos pequeños.

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leía en sus periódicos las voces más autorizadas referirse al Tratado de Libre Comercio como una trama negra que ha llegado a su fin. Como lo oyen, la nueva ronda de negociaciones será un infierno. El canciller Videgaray ha dicho: “México es mucho más grande que el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (…) hay cosas que no vamos a aceptar. No sería el fin del  mundo. A México nadie va a decirle lo que tiene que hacer. Tenemos que prepararnos para decir que no e incluso salirnos del tratado”. ¿Así o más claro?

Por su parte, Trump ha dicho (es un decir) o ha tuiteado, que prefiere negociar con Canadá y no con México. Gil tiene la impresión de que los negociadores mexicanos se encuentran entre lo mejor que pueda ofrecer México al mundo, pero no es bastante para un troglodita que está dispuesto a cumplir sus amenazas. Enrique Quintana ha escrito esto en sus Coordenadas de su periódico El Financiero: el fin del TLC, que ocurrirá en seis meses golpeará el tipo de cambio del peso; las consecuencias en materia comercial no son de muerte, pues las exportaciones crecerán con o sin tratado; no podemos, escribe Quintana, caer en pánico y, sobre todo, no podemos controlar lo que ocurrirá con Trump y sus amigos, en cambio debemos concentrarnos en lo que se puede hacer internamente.

Medio bien y medio mal

Ahora mal sin bien y la verdad sea dicha: nos ha ido de la patada. La llegada de Trump ha sido una tormenta de amenazas que empiezan a cumplirse: deportaciones, persecución a los migrantes, revisión del TLC, un muro en la frontera. Luego la naturaleza se ha ensañado: lluvias, huracanes, dos terremotos y un año electoral con más líos que un matrimonio en su última estación. Una mala temporada sin muchos recursos para revertir los daños. Gil repite: México tiene problemas grandes y políticos pequeños. Gamés lo sabe: que nadie se tire de la ventana, pero caracho, que nadie diga que la vida ha sido para México de enchiladas verdes. Dirán lo que digan las encuestas, pero no seamos roñosos, el presidente Peña ha estado al pie del cañón, sea uno o sean cinco, da igual.

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