Turismo

5 pueblos fantasmas en México que debes conocer

En los pueblos fantasmas de nuestro país podrás vivir experiencias sobrenaturales, escalar una montaña de lava petrificada, practicar pesca deportiva o admirar paisajes naturales a 95 metros de altura

Redacción

México cuenta con diferentes atractivos turísticos para todos los gustos: desde playas y lugares soleados, hasta montañas y destinos para los aficionados a las aventuras. Dentro de la amplia gama de posibilidades, un tipo de lugares a los que no se les presta mucha atención, pero los cuales cuentan con un gran atractivo, son los llamados pueblos fantasmas, antiguos asentamientos humanos que fueron abandonados y que aún conservan rastros de su pasado.

 

Afortunadamente para los aficionados a las aventuras, que están en busca de lugares repletos de leyendas, misterio e historia, para visitar ya sea en familia o con sus amigos, México cuenta con pueblos fantasmas que con sólo recorrerlos te transportan a otra época y permiten vivir experiencias poco cotidianas. Para estos viajeros, ClickBus, plataforma online de venta de boletos de autobús, recomienda la visita a cinco pueblos fantasmas localizados en México.

  1. Minesbalam, Yucatán. Esta localidad, perteneciente a la Subcomisaría de Santa María Yaxché del municipio de Mérida, fue abandonada por sus habitantes sin que se tenga mucha información al respecto. Existen dos teorías para explicar esta decisión: las constantes apariciones paranormales en el pueblo y la falta de agua en el lugar. Si te gustan las experiencias paranormales este destino es para ti, se dice que el espíritu de un niño llamado Julián, quien fue habitante de Minesbalam, ronda por el pueblo; también se habla de un monje que por las noches aparece en el techo de la iglesia del lugar. Escuchar voces, ruidos extraños y ver cómo se prenden focos en casas abandonadas, formarán parte de la visita.

     

  2. Ojuela, Durango. Este pequeño pueblo abandonado se ubica entre dos grandes cerros, donde en tiempos pasados funcionaba una mina de donde se extraían oro, plata, zinc y manganeso, además de las casas de los trabajadores de la mina. Ojuela fue abandonado después de que la mina de Santa Rita se inundó parcialmente, lo que obligó a sus habitantes a desalojar el lugar. En 1892 se construyó la mayor atracción del lugar: un puente colgante de 318 metros de largo y 1.80 metros de ancho, que está sobre un barranco de 95 metros de profundidad. Este puente te conectará con los túneles de la mina, los cuales podrás recorrer para conocer las condiciones en las que trabajaban los mineros en su época dorada.

     

  3. Guerrero Viejo, Tamaulipas. Si quieres recorrer un lugar completamente abandonado, Guerrero Viejo es la opción. Desde la década de 1950 se quedó sin habitantes debido a que se inauguró la presa Falcón, proyecto desarrollado en conjunto por los gobiernos de Estados Unidos y México, la cual inundó a todo el pueblo. Al recorrer la zona podrás observar la fachada de la iglesia, la única construcción que quedó en pie aunque se mantuvo bajo el agua por años. El lugar cuenta con un parque recreativo en donde puedes acampar, practicar pesca deportiva, natación, esquí acuático y senderismo. Si deseas visitar Guerrero Viejo, planea tu visita con anticipación, pues sólo se permite la entrada cuando la presa tiene embalses bajos.

     

  4. San Juan Parangaricutiro, Michoacán. En este poblado de Michoacán se puede apreciar perfectamente el poder de la naturaleza. En 1943, tras la erupción del volcán Paricutín, el pueblo quedó sumergido bajo la lava, provocando que sus habitantes desalojaran el lugar. Desde entonces se ha convertido en un lugar turístico, en donde la Iglesia del Viejo San Juan Parangaricutiro se mantiene como el único vestigio de lo que alguna vez fue el pueblo. El templo está enterrado por la mitad y se ha vuelto la principal atracción del lugar. Para llegar a ella debes escalar por la lava petrificada, para lo cual los habitantes del Nuevo San Juan Parangaricutiro podrán acompañarte y darte una explicación de lo sucedido.

     

  5. Noria San Pantaleón, Zacatecas. Este pueblo, que fuera muy importante en la época colonial, se encuentra en el municipio de Sombrerete en Zacatecas, y a pesar de que aún cuenta con 52 habitantes, es considerado un pueblo fantasma debido a la poca actividad del lugar, así como por sus numerosas calles y casas abandonadas. El mayor atractivo turístico son las llamadas “Pirámides de San Pantaleón”, que son tres montañas de desechos mineros acumulados al paso de los años; éstas tienen un olor y textura singulares, por lo que se han convertido en una parada obligatoria. Si quieres ver cómo el pueblo cobra vida, visítalo el 27 de julio, pues es cuando miles de peregrinos de diversas partes del país regresan a su lugar de origen a agradecer a San Pantaleón con un gran festejo y comida para todos los visitantes.

Si bien todos los pueblos fantasmas tienen sus peculiaridades, elegir el que más llame tu atención dependerá de lo que más te guste y disfrutes hacer; puedes escoger entre experiencias sobrenaturales, escalar una montaña de lava petrificada, practicar pesca deportiva o admirar paisajes naturales a 95 metros de altura. Te aseguramos que, en cada uno de estos lugares, las experiencias vividas serán incomparables a cualquier otro destino que hayas visitado.

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