Ciencia

Muere Stephen Hawking

Stephen Hawking murió este martes a sus 76 años, dijo un portavoz de su familia, dio a conocer la agencia Press Association; padecía una enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) la cual lo dejó paralizado

Redacción

El reputado científico y físico Stephen Hawking murió este martes a sus 76 años, dijo un portavoz de su familia, según la agencia Press Association.

Hawking padecía una enfermedad motoneuronal relacionada con la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) la cual lo dejó paralizado.

 

Siempre polémico, el reputado astrofísico y cosmólogo británico Stephen Hawking volvió a causar controversia cuando habló sobre la necesidad de colonizar el espacio y buscar vida en otro planeta, pero también al pronosticar el colapso de la vida terrestre dentro de unos 600 años.

De acuerdo con sus ideas, el crecimiento exponencial que ha tenido la población mundial hará que la tierra acabe convertida en una enorme bola de fuego, de ahí la necesidad de seguir explorando el universo, o de construir una nano nave capaz de viajar a Alpha-centaury, el sistema estelar más cercano a la tierra, a cuatro años luz de aquí.

Stephen Hawking representó a uno de los más importantes divulgadores de la ciencia de todos los tiempos, luego de que el año pasado anunciara la apertura al público de su tesis doctoral de 1966.

Conocido por sus teoremas sobre las singularidades espaciotemporales en el marco de la relatividad general y la teoría de la radiación de agujeros negros, llamada “radiación de Hawking”, Hawking es todo un personaje, del cual ya se hizo incluso una película, denominada “La teoría del todo”.

Hawking nació el 8 de enero de 1942, en Oxford, Reino Unido; estudió en el University College, donde concluyó en 1962, con los títulos de matemático y físico, señala el sitio “Biografías y vidas”.

Un año después, en 1963, durante una sesión de patinaje sobre hielo, resbaló y tuvo dificultades para incorporarse; se le diagnosticó esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Sus biógrafos cuentan que los médicos pronosticaron que no viviría más de dos o tres años, sin embargo, por causas desconocidas ha sobrevivido, ya que, con el paso de los años, la enfermedad ha agravado su salud, para dejarlo casi completamente paralizado.

Ello hizo que se tuviera que comunicar a través de un sintetizador de voz, que utiliza desde 1986 y el cual construye palabras a través de la construcción voluntaria de una de sus mejillas, mientras que su silla de ruedas es controlada por un ordenador que maneja, con leves movimientos de cabeza y ojos, explica el portal “RT”.

Entre sus principales aportaciones, se cuenta que, en 1970, junto a Roger Penrose, descubrió que las singularidades del espacio-tiempo que Albert Einstein predijo en su teoría de la gravedad, eran reales.

Un año después, estudiaría la mecánica de los agujeros negros, para posteriormente, en 1975, y apoyándose en la teoría cuántica, encontrar que los agujeros negros se desvanecen, liberando calor y partículas elementales, destaca el sitio “El Español”.

En 1982, estudió cómo crecen las galaxias, a partir del efecto de las fluctuaciones cuánticas, mientras que para 1983 descubrió la función de onda del universo o “estado Hartle-Hawking”, la cual sirvió para calcular las propiedades del universo.

De acuerdo con Daniel Martin Reina, de la revista científica “¿Cómo ves?”, sus aportes a la cosmología son originales y elegantes, aunque difíciles de confirmar, además de que sus cambios de opinión siempre son noticia.

Fue titular de la Cátedra Lucasiana de Matemáticas, de la Universidad de Cambridge, desde 1979 hasta su jubilación en 2009.

Es miembro de la Real Sociedad de Londres, de la Academia Pontificia de las Ciencias y de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.

Pese a no haber recibido nunca el premio Nobel, cuenta entre sus reconocimientos la Medalla Albert Einstein, en 1979; el premio Príncipe de Asturias, en 1989, el Premio Especial de Física Fundamental, en 2012, entre otros.

Su libro más importante es “Historia del tiempo: del big bang a los agujeros negros”, de 1988, traducido a 37 idiomas y convertido en un éxito comercial, al vender en pocos años más de 20 millones de ejemplares.

Ateo, por considerar que la ciencia ofrece una explicación más conveniente sobre la creación del universo, que el creado por Dios, ha escrito otros libros como “El gran diseño”, “El universo en una cáscara de nuez”, “La gran ilusión: las grandes obras de Albert Einstein”, entre otros.

Convencido de la ciencia, Hawking llegó a declarar que es el camino para entender el universo, “debemos intentar comprender el comienzo del universo a partir de bases científicas. Puede que sea una tarea más allá de nuestras capacidades, pero al menos deberíamos intentarlo”.

“Propiedad de universos en expansión”, su tesis doctoral que compartió en octubre de 2017 con la Universidad de Cambridge, colapsó la página web de la institución, al recibir más de 670 mil visitas días después del anuncio.

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