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Biblista y fino diplomático, nuevo cardenal primado de México

En su primera carta pastoral a la Arquidiócesis de Tlalnepantla, reafirmó que sólo a través de una conversión del corazón, personal y pastoral, se puede colaborar con las otras personas de buena voluntad en la edificación de una sociedad más justa y fraterna

 

Notimex

 

 

Ciudad del Vaticano.- Especialista en sagradas escrituras, formador de sacerdotes y fino diplomático, son las características del nuevo cardenal primado de México, Carlos Aguiar Retes, elegido por el Papa Francisco como arzobispo de la Ciudad de México.

Nacido el 19 de enero de 1950 en Tepic, Nayarit, desde muy pequeño ingresó a la vida religiosa. A los 11 años comenzó sus estudios humanísticos y filosóficos en el seminario de su diócesis. Después, de 1969 a 1973, cursó teología en los seminarios de Montezuma y de Tula.

Ordenado sacerdote el 22 de abril de 1973, estudió sagradas escrituras en el Pontificio Instituto Bíblico de Roma, como interno del Colegio Pío Latinoamericano. De regreso a su país, entre 1978 y 1991 se desempeñó como rector del Seminario de Tepic. Presidió la Organización de Seminarios Mexicanos.

En la década de los 80 volvió a Roma para cursar el doctorado en teología bíblica por la Pontificia Universidad Gregoriana. Entre 1992 y 1996 formó parte del grupo de estudiosos que preparó la edición de la Biblia de América y en esos años tuvo la cátedra de Sagrada Escrittura en la Universidad Pontificia de México.

En 1997 fue designado por el Papa Juan Pablo II como el tercer obispo de Texcoco, diócesis ubicada en el Estado de México. El 23 de mayo del año 2000 sucedió a otro obispo mexicano, Felipe Arizmendi, como secretario general del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam).

Entonces inició una ascendente carrera eclesiástica, demostrando sus dotes como diplomático, aunque nunca ingresó en el servicio exterior vaticano. Siempre demostró una fina capacidad de atracción del consenso de otros obispos.

Entre 2003 y 2007 fungió como primer vicepresidente del Celam, como presidente del Departamento de Comunión Eclesial y Diálogo (2007-2011), y como presidente del Consejo entre 2011 y 2015.

Alternó esas responsabilidades con otros destacados puestos en la CEM. Fue secretario general (2004-2006) y presidente por dos periodos (2007-2009 y 2009-2012).

Ya en 2007, Benedicto XVI lo había designado como miembro del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso del Vaticano y en 2009 como arzobispo de Tlalnepantla. Pero hacia el final del pontificado de Joseph Ratzinger su estrella pareció apagarse.

Como presidente de la CEM quedó en medio de un fuego cruzado por la postura de la Iglesia mexicana con respecto a una reforma constitucional sobre libertad religiosa.

Una diferencia de posturas con el entonces todavía arzobispo de Guadalajara, Sandoval Íñiguez, afectó sus chances (que entonces eran reales) de convertirse en su sucesor en 2011.

Algo similar ocurrió con la Arquidiócesis de Monterrey, cuyo relevo tuvo lugar el 3 de octubre de 2012. Aguiar Retes era considerado un fuerte candidato, pero el Papa finalmente designó a Rogelio Cabrera López.

Las cosas cambiaron con la elección del Papa Francisco. Ambos se conocían de los trabajos vinculados al Celam. En 2007, cuando tuvo lugar la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Aparecida, Brasil, el prelado mexicano era vicepresidente de ese organismo y Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, fue elegido como presidente de la Comisión de Redacción del documento final.

Así, el 19 de noviembre de 2016, Francisco lo creó cardenal durante un Consistorio Ordinario Público. Lo eligió, incluso, por encima del arzobispo de Monterrey, una histórica sede cardenalicia.

Ese mismo día, antes de la ceremonia en la Basílica de San Pedro, el Papa lo llamó para saludarle y le dijo, simplemente: “Es por todo lo que has hecho en la Iglesia”. Poco después lo integró a la Pontificia Comisión para América Latina.

En su primera carta pastoral a la Arquidiócesis de Tlalnepantla, titulada “Amigos de la vida, constructores de comunión”, reafirmó que sólo a través de una conversión del corazón, personal y pastoral, se puede colaborar con las otras personas de buena voluntad en la edificación de una sociedad más justa y fraterna.

Participó en varios Sínodos, las asambleas mundiales de obispos que sesionan cada dos años en el Vaticano y asesoran al Papa en los principales temas de la actualidad eclesiástica. En 2014 y 2015 tomó parte de las dos asambleas sinodales sobre la familia.

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