Nación

‘El Chapo’, el preso más vigilado del Altiplano

Joaquín Guzmán Loera no cuenta con celda única; en los primeros cinco días de estancia en el penal fue cambiado de celda en siete ocasiones, siempre esposado

 

Redacción / Foto: @CarlosLoret

 

Cada paso del preso 3870 es monitoreado, cada movimiento es vigilado y hasta una porción de la comida que le sirven es degustada antes por el binomio canino que lo tiene bien identificado por su olor… desde su reingreso al penal de máxima seguridad del Altiplano, las medidas de seguridad sobre Joaquín Guzmán se multiplicaron.

Imperdonable otra fuga de ‘El Chapo’. Con los antecedentes de dos evasiones, la primera, el 19 de enero de 2001 del penal de alta seguridad de Puente Grande, Jalisco, bajo la versión oficial de haberse fugado en un carrito de la lavandería; y la segunda, el 11 de julio de 2015 a través de un túnel de 1.5 kilómetros de longitud, al líder del ‘Cártel del Pacífico’ no lo dejan solo.

El procedimiento cambió desde que se le tomó la foto para el registro de su ficha al interior del centro penitenciario, a diferencia de su primera estancia, ahora a ‘El Chapo’ lo raparon y le quitaron el bigote. Prohibidos los privilegios… no cuenta con celda única.

En los primeros cinco días de estancia en el penal fue cambiado de celda en siete ocasiones, siempre esposado.

Entre las modificaciones que se realizaron, se colocó malla de acero en los pisos de algunas celdas. “Se ha mejorado el sistema de alarma subterránea que la última vez sospechosamente estaba fuera de juego.

Al preso, además, se le ha impuesto un régimen rotatorio. “En sus primeros cincos días le cambiaron siete veces de celda. Sin patrón temporal. Sin aviso”, destacó el diario El País; además, en ninguno de las celdas hay puntos muertos como cuando lo tuvo en la celda 20.

A ello se sumó el mejoramiento del sistema de alarma subterránea, que no funcionaba. Si a ‘El Chapo’ lo rotan, el binomio canino de inmediato reacciona… saben su olor; además, se han convertido en el conejillo de indias, antes de servirle los alimentos al reo, le dan una porción a los perros para evitar que el preso pueda ser envenenado.

“Es parte de los protocolos de seguridad… buscan entre la comida que no esté envenenada, o algo”, precisó en entrevista radiofónica, Eduardo Guerrero, titular del Órgano Administrativo de Prevención y Readaptación Social. Lo que ha tomado la defensa del narcotraficante como una violación a sus derechos.

En este rubro, hasta el momento se tiene registrado a cuatro defensores: José Refugio Rodríguez Núñez, Cynthia Castillo Castillo, Carlos Castillo Castillo y Alejandro Granados, a quienes se sumaría Jorge Olmos Fuentes.

Su desplazamiento en el Altiplano es seguido por la videovigilancia del penal –que se multiplicó “hasta el millar” ante la llegada de ‘El Chapo- y las cámaras que porta el grupo élite integrado por 35 agentes.

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