Turismo

A la alza bodas en playas del Caribe Mexicano

La conectividad aérea, las facilidades de las instalaciones religiosas y sobre todo los bajos precios, permiten que sea más accesible

Notimex / Foto: Twitter @TheLuxonomist

Las bodas en la playa mantienen la tendencia a la alza en el mercado nacional, en los últimos tres años, ante las competentes tarifas hoteleras y las facilidades que reciben las parejas, opinó Vicente Cruz Romo, director comercial de OLR Mayorista.

Dijo que la conectividad aérea en el segundo aeropuerto más importante del país, las facilidades en instalaciones religiosas y sobre todo los precios, permiten que cada vez más mexicanos decidan casarse en el Caribe Mexicano.

Reconoció que poco a poco ha cambiado la percepción de que casarse en Cancún o la Riviera Maya sólo era de ricos o de gente pudiente, porque resulta muy económico.

Citó que entre los estados del país, el mercado de Nuevo León es el principal y se refleja en determinados hoteles como el Hard Rock o Palladium, en la Riviera Maya, que llegan a celebrar de 120 a 150 bodas al año.

En el marco del séptimo fam trip que organiza con representantes de 42 agencias de viajes de seis entidades, precisó que el negocio de los hoteles no son las bodas, sino las habitaciones y el flujo de huéspedes.

Destacó que en la medida en que se tenga un mayor número de invitados a una boda, los hoteles todo incluido solamente se encargan de armar una locación, y eso genera un costo mínimo.

En relación a la visita de los representantes de agencias, dijo que se trata de un evento pensado para que tengan conocimiento sobre lo que pueden ofrecer a quienes se quieran casar en el destino, en este caso las bodas en las playas.

Se trata de que conozcan las bodas, las locaciones, y con base en eso puedan dar la mejor recomendación”, agregó Cruz Romo.

Explicó que se trata de representantes de agencias de viajes de Yucatán, Nuevo León, Campeche, Chiapas, la ciudad de México y su zona conurbada y Tlaxcala, lo que demuestra la diversidad de perfiles y opciones de negocio que se tienen en el mercado nacional.

Comentó que en este viaje se les programan visitas a tres o cuatro hoteles de Cancún y la Riviera Maya, que conozcan las locaciones, se les hagan los montajes tipo recepción para que vean cómo puede quedar el evento, la decoración, el menú, donde llegan los novios y que los agentes tomen fotos y empiecen la recomendación y venta.

También manifestó que se cuenta con una gama amplia de hoteles de un cierto rango de precio, que puede ser bajo medio y alto, y que en esta labor es muy importante el trabajo del agente de viaje, pues la recomendación que haga ayudará a que la gente vaya a la boda.

“Eso es muy importante, porque yo puedo tener dinero para casarme en un hotel de Gran turismo, pero si no tengo invitados, con la capacidad de pago y pagar una habitación, pues no tendré gente en mi boda”, consideró.

En ese sentido, consideró importante saber la capacidad de pago de los invitados para que puedan asistir, esa es la recomendación que los agentes de viajes necesitan hacer.

El director comercial de OLR Mayorista y del producto “Mi Boda en la playa” aclaró que no son los organizadores de las bodas, pero si ayudan a que la ceremonia tenga éxito al hacer recomendación del hotel.

Detalló que de acuerdo con estudios, casarse en su lugar de origen le cuesta a las parejas un promedio de hasta 150 mil pesos, entre la música, la bebida, el salón para 100 personas, mientras que casarse en un hotel, hay lugares que inclusive te regalan, el paquete únicamente con cumplir con cierto número de habitaciones.

“Con que ocupes 20 o 25 y hasta 30 habitaciones con dos noches de estancia mínima, se puede decir que te regalan la boda, pues el negocio está en la ocupación”, reiteró.

Cruz Romo mencionó que una boda con un “Dj”, grupo musical y servicios básicos en el hotel, no llega a costar más de 80 mil pesos, pues se debe tomar en cuenta que se trata de un centro de hospedaje con servicio todo incluido.

Reconoce que la cifra se puede incrementar si la pareja pide algunas especificaciones de menú, amenidades, pero que en muchos casos, con el escenario natural del mar Caribe es más que suficiente.

“Pongo el ejemplo de que son como las bodas de mi pueblo: llegas un día, al siguiente es el evento y al siguiente te vas, estás hablando de tres días y dos noches de convivencia”, indicó.

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